Un juez ordenó el jueves que el exabogado personal de Donald Trump, Michael Cohen, volviera a prisión domiciliaria tras dictaminar que las autoridades lo reingresaron a prisión como castigo por escribir un libro sobre el presidente de Estados Unidos.

El fallo es el último giro en una larga saga legal que involucra a Cohen, quien en el pasado se jactó de que haría cualquier cosa para proteger a Trump, pero acabó implicándolo en carios delitos.

Llegue a la conclusión de que el propósito de transferir al Sr. Cohen del permiso y la reclusión en el hogar a la cárcel es una represalia», dijo el juez, según medios estadounidenses.

Es una represalia «por su deseo de ejercer su derecho de la Primera Enmienda para publicar un libro y discutir cualquier cosa sobre el libro o cualquier otra cosa que quiera en las redes sociales y con otros», agregó.

El juez ordenó que Cohen sea liberado de prisión bajo el régimen de confinamiento domiciliario en Manhattan el viernes.

Cohen, de 53 años, fue sentenciado a tres años de cárcel en diciembre de 2018 después de admitir que pagó dinero a dos mujeres que dicen que se acostaron con Trump, además de por fraude fiscal y mentir ante el Congreso.

Posteriormente fue puesto en libertad condicional el 21 de mayo como parte de una campaña para detener la propagación de la covid-19 entre los reclusos.

Pero fue detenido por funcionarios de la Oficina Federal de Prisiones el 9 de julio, según las autoridades por negarse a aceptar las condiciones establecidas para la reclusión domiciliaria.

Sus abogados argumentaron con éxito que Cohen fue devuelto a la cárcel porque se negó a aceptar no publicar un libro poco halagador que está escribiendo sobre el magnate y presidente de Estados Unidos.

El que fuera mano derecha de Trump cayó en desgracia con el presidente, quien lo llamó «rata» después de testificó en la Corte Federal y el Congreso.

Cohen admitió una serie de delitos, incluida la violación de las leyes de financiamiento de campaña al entregar pagos antes de las elecciones de 2016 a una estrella porno y una exmodelo de Playboy que alegaban haber tenido relaciones con el presidente.

Trump niega las acusaciones.